Mi Gran Boda
Mi Gran Boda : La revista de los novios
Páginas de bodas

Casarse o no casarse

La decisión de contraer matrimonio debe ser resultado de una larga reflexión, evaluando los pros y los contras.

Es preciso pensar que más allá de ese grado de enamoramiento presente, que puede producir decisiones equivocadas, casarse significa comprometerse para toda la vida, al menos en principio.

Ya se sabe que el amor es ciego y que en estado de enamoramiento total no se ve ningún inconveniente, siendo todo ideal e inmejorable. Pero hay que saber que cuando ese acaloramiento romántico termine estarás casado/a y comprometido/a para vivir con esa persona.

Realmente, el concepto del matrimonio ha cambiado en los últimos años. Antes era un paso necesario y natural entre dos personas, a veces ni siquiera enamoradas. La sociedad no veía con buenos ojos la convivencia sin la previa visita a la vicaria. Además el matrimonio era garantía de no soledad y para las mujeres que sólo tenían como objetivo y profesión en la vida el ser "esposas", un contrato de supervivencia.

Pero afortunadamente, esas circunstancias han cambiado: la sociedad ya no ve mal las relaciones de pareja no formalizadas, la mujer es independiente profesional y económicamente, y quedarse soltero no es equivalente a ser desgraciado.

El matrimonio debe ser sobre todo un símbolo de confianza y entrega, pero ese símbolo podría sustituirse por una simple promesa.

No olvidemos que aunque se trate de una boda religiosa, de verdad lo que se efectúa en todos los tipos de enlaces (civil por ayuntamiento o juzgado, o religiosa en cualquiera de las religiones) es un contrato legal que con lleva deberes y derechos de los cónyuges: este contrato une a las dos personas indefinidamente, a menos que exista el divorcio, y que hay que estudiar con sometimiento.

El fin de la pareja, si existe por medio un contrato, aún es más duro que el simple adiós, porque existen divisiones, y responsabilidades que hay que afrontar. Se espera que el matrimonio sea eterno, pero siempre hay que cubrir un mal fin con acuerdos prematrimoniales.

Hoy en día el contrato más importante de una pareja suele ser el de hipoteca del piso, que une y obliga realmente más que el del matrimonio, que efectivamente tiene más deberes mucho más exigentes.

Y actualmente, el enlace se ha convertido en un acto social, mediático, en una fiesta familiar y de amigos para celebrar la relación y afianzarla definitivamente de cara a la sociedad. Porque en la realidad la relación de amor ha de ir por un lado y ser íntima, y por otro, la fiesta y el contrato civil, importante económicamente, pero nada más.

Especialmente el contrato de matrimonio es si es más significativo cuando existen hijos, por aquello de las obligaciones y derechos de custodia respecto a ellos.

En resumen, es necesario alejarse de las modas, de las normas sociales, de la conveniencia de lo bien hecho, y decidir en base a las convicciones religiosas y las circunstancias (hipotecas, compras y ganancias comunes, hijos, etc).

Volver a portada