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Costes
de la boda
Las
bodas ya no son esos acontecimientos familiares que se celebraban
en la parroquia y en el patio de casa con 30 invitados, llevando
la novia el vestido hecho en casa. Ahora casi siempre sobrepasan
el centenar por no decir de doscientos la cifra de invitados normal,
el banquete se realiza en salones de boda u hoteles lujosos, y la
luna de miel ya no es a Valencia sino a Cancún o Tailandia.
Los
costes de la boda se suelen disparar, por lo que lo primero a hacer
es fijar un presupuesto con una franja variable, de la cual no moverse.
Si se quiere una boda lujosa, será alto, si es una boda normal,
ajustado. De todas formas para no llevarse sorpresas conviene saber
que lo mínimo a gastarse suele rondar los 12.000 euros, y
a partir de ahí subiendo geométricamente.
Todo
suma: las flores, el traje, el cubierto, los transportes, vestidos,
etc. Si la sofisticación es máxima, habrá que
añadir alquiler de finca, cocinero de nivel, seguridad, azafatas,
transporte de invitados, orquesta/cantante, etc.
¿Cómo
financiar la boda?
Estos
costes deben salir de alguna parte, y si los novios no pretenden
endeudarse pidiendo un préstamos bancario es preferible que
realicen un plan de financiación previo.
Lo
ideal, claro está, es contar con el dinero previamente en
efectivo, fruto de la suma de los aportado por ambos novios dentro
de sus posibilidades, pero no siempre es posible.
Antiguamente
la familia del novio se hacia cargo del grueso de los gastos, pero
hoy en día lo normal es que ambas familias aporten, bien
equitativamente o bien dependiendo de los invitados que corresponden
a una parte u a otra.
Si
los novios no quieren cargar a sus padres respectivos, y no disponen
del presupuesto, sólo queda el ya mencionado préstamo
sugiriendo que los invitados regalen dinero, con lo que poder pagarlo,
o bien abaratar al mínimo la boda.
La
imaginación hace milagros, y abaratando de aquí y
de allá puede resultar una buena boda a bajo precio.
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